Custodia compartida en caso de divorcio o separación: Guía Completa
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Custodia compartida en caso de divorcio o separación: Guía Completa

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5 de julio de 2024
Índice

Ante una separación, divorcio o ruptura de pareja, es necesario adoptar una serie de normas que regulen cómo se van a desarrollar, a partir de este momento, las relaciones personales y patrimoniales de los miembros de la familia, tras esta situación de crisis, de la que nace una nueva realidad.

En tal caso, pese a que todas las cuestiones a regular son trascendentes, hay una especialmente importante y prioritaria frente a las demás: Los hijos, sobre todo cuando son menores de edad.

En estos casos, resulta necesario establecer normas que regulen cuestiones tales como si será uno o serán ambos progenitores quienes tomen las decisiones de especial trascendencia relativas a los hijos (educativas, sanitarias, administrativas, etc.), con quién vivirán los menores, si uno de los progenitores deberá abonar pensión alimenticia o en qué proporción hará frente cada uno de los padres a los gastos extraordinarios de los hijos.

Para ello, es fundamental contar con el asesoramiento y apoyo de abogados especializados en guarda y custodia, como Susanna Antequera, que cuenta con una alta especialización en Derecho de Familia y más de 30 años de experiencia en procedimientos de separación, divorcio y guarda y custodia de menores, caracterizándose por priorizar siempre el bienestar de los más pequeños.

El equipo de Antequera de Jáuregui – Abogados de Familia, cuenta con despachos en Barcelona y Madrid y actúa en toda España, gestionando casos de guarda y custodia de menores sometidos a nuestro Derecho Estatal, a regímenes autonómicos como el Derecho Catalán,  así como también casos internacionales en los que entra en juego el Derecho de Familia Internacional.

 

¿Qué es la guardia y custodia?

La guarda y custodia es un concepto jurídico regulado en el artículo 92 del Código Civil, que engloba lo relativo a la convivencia y a los deberes de asistencia y cuidado de los hijos por parte de sus progenitores.

 

El modelo de guarda y custodia puede ser:

  • Monoparental o exclusiva: Los hijos residen con uno de los progenitores, atribuyéndose al otro un régimen de visitas, generalmente consistente en una o dos tardes intersemanales y fines de semana alternos.
  • Compartida: Los hijos conviven con ambos progenitores, distribuyéndose el tiempo de convivencia entre ambos por periodos de tiempo iguales o similares.
  • Distributiva: Existiendo varios hijos, cada uno de ellos convive con uno de los progenitores.

 

Generalmente, en cualquiera de los modelos, las vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa se distribuyen por mitad entre ambos progenitores. Ello sin perjuicio de que en cada caso particular pueda acordarse otra cosa más acorde a las necesidades de la familia.

 

Es importante no confundir la guarda y custodia con la patria potestad. Mientras la guarda y custodia hace referencia al tiempo de convivencia efectivo de cada uno de los progenitores con sus hijos, la patria potestad se traduce en la facultad de toma de decisiones sobre las cuestiones relativas a la vida de los hijos, como la elección del colegio, el centro sanitario o la autorización para la expedición de pasaporte. En la mayoría de casos, la patria potestad corresponde conjuntamente a ambos progenitores.

 

¿Qué es la custodia compartida?

 

La custodia compartida es el modelo de guarda y custodia caracterizado por la distribución de los periodos de convivencia con los hijos de manera igualitaria entre ambos progenitores. El reparto de tiempo no necesariamente ha de ser igual, pero sí similar. Actualmente, la custodia compartida es el modelo de custodia preferente en nuestro ordenamiento jurídico, ya que favorece el derecho de los hijos a relacionarse por igual y establecer vínculos con ambos progenitores.

 

Sin embargo, cada caso es siempre distinto y habrá que atender al interés del menor en cada supuesto particular. El interés del menor es un concepto jurídico abstracto que persigue adoptar aquellas decisiones que, de acuerdo con las circunstancias particulares de cada caso concreto, sean las más beneficiosas para la protección y desarrollo del menor.

 

Algunos ejemplos de modelos de custodia compartida podrían ser los siguientes:

  • Semanas alternas: En este modelo, los hijos disfrutan de un período semanal con cada progenitor. Para facilitar el intercambio, muchas veces este se realiza en el centro escolar. Por ejemplo, el lunes puede ser llevado al colegio por un progenitor y recogido a su salida por el otro, iniciándose el nuevo período semanal. En muchos casos, este sistema se acompaña de un régimen de visitas consistente en una tarde intersemanal a favor del progenitor que, esa semana, no tiene la custodia.
  • Quincenas alternas: El funcionamiento de este modelo es similar al anterior, pero los periodos son de 15 días. Es un modelo menos utilizado al ser los períodos de convivencia más largos.
  • 2 + 2 + fines de semana alternos: Cuando los hijos son todavía muy pequeños, a veces se opta por este sistema. En este caso, los hijos conviven dos días intersemanales con cada progenitor y el fin de semana con uno u otro de manera alterna. También se llama a este modelo “custodia 2-2-3”.
  • Cualquier otro sistema de reparto de tiempo equivalente que encaje con las circunstancias de la familia como, por ejemplo, convivir de lunes a miércoles con un progenitor y de jueves a domingo con el otro.

 

En cualquiera de los supuestos de custodia compartida, los períodos vacacionales suelen distribuirse por mitad entre ambos progenitores, salvo que las circunstancias de la familia aconsejen otra opción.

 

Por lo general, el modelo de custodia compartida se suele ejercer rotando los hijos entre las viviendas de sus progenitores. En otros casos, se opta por el llamado sistema de “casa nido”, que es aquel en el que los hijos permanecen siempre en la vivienda, siendo los progenitores quienes rotan. Este segundo caso es menos común porque, en la práctica, suele resultar más problemático. Por último, también podemos hablar de “custodia compartida coexistente”, supuesto en el que los progenitores y los hijos conviven conjuntamente en el mismo domicilio.

 

No existe una forma de poner en práctica la custodia compartida que sea “mejor” o “peor”, ya que cada familia tiene unas circunstancias y necesidades diferentes. Lo ideal será, contando con el asesoramiento de un abogado especializado en materia de guarda y custodia,  analizar el caso concreto y definir el mejor modelo de custodia para su familia.

Custodia Compartida

¿Cuándo y cómo se acuerda el régimen de custodia compartida?

 

El régimen de custodia compartida puede acordarse de mutuo acuerdo por los progenitores, mediante la firma y posterior ratificación en sede judicial de un convenio regulador, o en su defecto, por decisión judicial y, también, en un momento posterior, de mutuo acuerdo o a través de procedimiento judicial, acordando o solicitando una modificación de medidas. 

 

Custodia compartida por acuerdo entre los progenitores

 

El divorcio, separación o la adopción de medidas de hijo extramatrimonial pueden llevarse a cabo de mutuo acuerdo, es decir, amistosamente, o en vía contenciosa. Si la adopción de medidas se realiza de mutuo acuerdo, la vía para ello es el convenio regulador.

 

El convenio regulador es el documento a través del cual los progenitores pactan las normas que regirán su nueva situación personal y patrimonial. Por ello, las medidas relativas a los hijos en común, como su guarda y custodia, se establecen en este documento. Para la validez del convenio regulador, es necesario, primero la firma del documento y, en un momento posterior, su ratificación en el juzgado.

 

Para la elaboración de un convenio regulador, lo fundamental es contar con el asesoramiento de un Abogado de Familia especialista en guardia y custodia, ya que la especialización en la materia es esencial para regular de la mejor manera la nueva situación de la familia, especialmente cuando hay hijos menores implicados. Es necesario, no solo conocer la normativa y jurisprudencia propia del Derecho de Familia, sino también ser consciente de la especial carga emocional que estos procedimientos conllevan.

 

Si se opta por la separación, divorcio o adopción de medidas de hijo extramatrimonial de mutuo acuerdo, los progenitores podrán alcanzar acuerdos, compartiendo un mismo Abogado de Familia que medie entre ellos u optando por contratar cada uno de ellos a su propio abogado, siendo los profesionales quienes negocien y alcancen pactos.

 

Una vez firmado el convenio regulador, ha de ser ratificado en el juzgado. En todo procedimiento en el que existan hijos menores de edad, será necesaria la intervención del Ministerio Fiscal, figura que cumple la función de salvaguardar el beneficio del menor y asegurarse de que los pactos alcanzados por los progenitores protegen su interés.

 

Custodia compartida por decisión judicial

 

Cuando los progenitores no quieren o no son capaces de alcanzar un acuerdo, es necesario acudir a la vía judicial o contenciosa, donde será un juez quien, tras examinar las circunstancias particulares de cada familia, establezca las medidas que considere más pertinentes para regir la nueva situación familiar, a través de resolución judicial.

 

Con carácter general, actualmente, la custodia compartida es considerado el modelo de guarda y custodia preferente por nuestros jueces y tribunales. Ello se debe a que posibilita que los hijos mantengan vínculos con ambos progenitores, lo cual resulta beneficioso para su desarrollo. Sin embargo, el juez examinará siempre las circunstancias particulares de cada caso concreto, para establecer el régimen más conveniente. Por ejemplo: quién de los progenitores pasa más tiempo con el menor, cómo ejercen cada uno de ellos sus deberes paternofiliales, a qué distancia se encuentran sus domicilios, cuál es su disponibilidad horaria y flexibilidad laboral, con quién desean estar los hijos, etc.

 

Como profesionales especializados en materia de Derecho de Familia, Susanna Antequera recomienda, siempre que sea posible, evitar la vía contenciosa e intentar alcanzar acuerdos entre progenitores. Por un lado, porque nadie conoce mejor la realidad familiar y las necesidades de los hijos como los propios miembros de la familia. Por otro lado, porque el inicio de un procedimiento contencioso implica un gran desgaste emocional para las partes.

 

Dicho esto, si se opta por el procedimiento contencioso, será necesario en todo caso que cada una de las partes cuente con su propio abogado. En vía contenciosa, a diferencia de en un procedimiento de mutuo acuerdo, los progenitores no pueden contar con el asesoramiento de un mismo profesional.

 

Con posterioridad a la sentencia de separación o divorcio

 

Probablemente, las circunstancias que motivaron el acuerdo o aprobación judicial de un determinado régimen de custodia, cambien con el tiempo. Ello puede ser debido a infinidad de factores, como por ejemplo:

  • Que al producirse la separación familiar el hijo fuera un bebe lactante y no pudiera separarse de la madre. Sin embargo, transcurrido ese periodo, puede valorarse establecer una custodia compartida.
  • Que al tiempo de establecerse las medidas, los progenitores residieran en ciudades diferentes y, pasado un tiempo, ambos pasen a vivir en la misma localidad.
  • Que los hijos sean adolescentes y, de acuerdo con su madurez, voluntariamente deseen establecer un régimen de custodia compartida.

 

En cualquiera de los casos, puede acordarse una custodia compartida bien de mutuo acuerdo, por medio de la firma y ratificación de un nuevo convenio regulador, o bien en vía contenciosa, mediante decisión judicial adoptada en sentencia. De nuevo, en el caso de mutuo acuerdo, ambos progenitores podrán compartir un mismo abogado, no siendo así en vía contenciosa, donde cada uno de ellos deberá contar con su propio abogado.

 

Como requisitos para modificar la guarda y custodia, el artículo 90.3 del Código Civil prevé la modificación de las medidas fijadas “judicialmente o por nuevo convenio aprobado por el juez, cuando así lo aconsejen las nuevas necesidades de los hijos o el cambio de las circunstancias de los cónyuges” y el artículo 91 del Código Civil añade que “estas medidas podrán ser modificadas cuando se alteren sustancialmente las circunstancias.” Estas exigencias han sido matizadas por nuestra jurisprudencia, que considera que han de darse las siguientes características:

  • Que se haya producido un cambio de circunstancias respecto a las existentes en el momento inicial de adopción de medidas.
  • Que dicho cambio circunstancial sea posterior al momento en el que se fijó el régimen de guarda y custodia que ahora se pretende modificar.
  • Que tales circunstancias hubieran sido determinantes para la elección del modelo de custodia.
  • Que dicho cambio de circunstancias sea sustancial, es decir, relevante.
  • Que se prevea que tal cambio de circunstancias va a mantenerse en el tiempo, es decir, a tener cierta permanencia.
  • Que el cambio de circunstancias sea ajeno a la voluntad de quien solicita la modificación de medidas.

 

Criterios a valorar por el juez para acordar la custodia compartida

 

El artículo 92 del Código Civil establece los criterios a seguir para determinar el régimen de custodia. Pese a que de la literalidad de este artículo pueda deducirse que, para la adopción del modelo de custodia compartida, es necesario que así lo acuerden los progenitores en convenio regulador o que ambos lleguen a tal acuerdo durante el procedimiento judicial, no es necesario que ambos progenitores estén conformes en la instauración de este régimen para que se adopte un sistema de custodia compartida. 

 

El Tribunal Supremo, tiene entre sus funciones la de interpretar las normas de nuestro ordenamiento jurídico y, de un tiempo a esta parte, su jurisprudencia es tajante en este sentido, considerando el modelo de custodia compartida como sistema preferente, siempre que las circunstancias del caso lo permitan, aunque ninguno de los progenitores lo desee. Es decir, cabría acordar judicialmente un régimen de custodia compartida, aunque ninguno de los progenitores lo hubiese solicitado en la demanda o contestación, siempre que fuera lo más favorable para proteger el interés del menor.

 

La consideración de este modelo de custodia como prioritario, radica en el hecho de que favorece el mantenimiento de los vínculos del menor por igual con ambos progenitores. Por eso, siempre que, en el caso concreto, sea beneficioso para el interés del menor, la custodia compartida será el modelo a establecer.

 

No siempre es posible adoptar este modelo de custodia y, aunque no existe una lista cerrada de supuestos que lo imposibilitan, sí que el Tribunal Supremo ha mencionado en distintas ocasiones diversos criterios que se tienen en cuenta a la hora de acordar un régimen de custodia u otro, como por ejemplo los siguientes:

  • El tiempo de convivencia efectivo que hasta el momento ha existido con cada uno de los progenitores.
  • El cumplimiento de los deberes y responsabilidades paternofiliales por parte de cada progenitor.
  • La dedicación al cuidado de la familia por parte de cada uno de los progenitores, con anterioridad a la situación de crisis familiar.
  • La relación existente entre los progenitores. Una relación altamente conflictiva, en la que uno de los progenitores menosprecia o humilla al otro, impide acordar un modelo de custodia compartida. Igualmente, es importante que no intenten influenciar negativamente a los menores a cerca del otro progenitor.
  • La relación de los progenitores con sus hijos.
  • La voluntad de los hijos, de acuerdo con su edad y madurez.
  • La distancia entre los domicilios de los progenitores, ya que la residencia en distintas ciudades generalmente impide la custodia compartida.
  • Los horarios y disponibilidad laboral de cada progenitor.
  • El estado de salud de los progenitores.
  • Los informes profesionales recabados durante el procedimiento judicial: del equipo psicosocial, del Ministerio Fiscal y de otros profesionales como por ejemplo el psicólogo al que acuda el menor. 

 

Para la adopción de una decisión judicial acerca del régimen de custodia, el juez llevará a cabo una valoración conjunta de los criterios mencionados, siempre que fueran relevantes en el caso concreto, además de cualesquiera otras circunstancias que concurran en el supuesto particular. El juez podrá acordar el modelo de custodia compartida, siempre que lo considere el sistema más conveniente para la protección del interés superior del menor. Es decir, podrá acordarlo incluso si no lo solicitan ninguno de los progenitores, no lo piden los menores, no lo recomienda al informe psicosocial, etc., siempre que de la valoración conjunta de las pruebas, deduzca que es lo más beneficioso para la protección del menor.

 

Convenio regulador de la custodia compartida

 

En caso de que la separación, divorcio o medidas de hijo extramatrimonial se gestionen de mutuo acuerdo, será necesario presentar una propuesta de convenio regulador para su aprobación judicial. El convenio regulador es aquel documento en el que los progenitores dejan constancia de las medidas que desean que rijan su nueva situación, tanto en los aspectos de carácter personal, como patrimonial.

 

Para la elaboración de un convenio regulador, es esencial contar con un profesional especializado en Derecho de Familia. Susanna Antequera y su equipo de abogados de familia se encuentran altamente cualificados y cuentan con amplia experiencia en materia de separaciones, divorcios y guarda y custodia.

 

El convenio regulador se regula en el artículo 90 del Código Civil y, dentro de su contenido, deberá establecer las normas sobre el régimen de guarda y custodia de los hijos menores de edad. Una vez alcanzado un acuerdo por las partes, se procede primero a la firma del documento y, posteriormente, a su ratificación en el juzgado. Para su aprobación judicial, siempre que existan hijos menores de edad, será preceptiva la intervención del Ministerio Fiscal, cuya función es proteger el interés de los mismos.

 

Generalmente, un convenio de mutuo acuerdo recibe la aprobación en vía judicial, ya que lo normal es que los padres hayan acordado lo más beneficioso para sus hijos. Del mismo modo, si han contado con el asesoramiento y apoyo de un abogado especializado en Derecho de Familia, el bienestar y protección del menor habrá sido cuestión prioritaria a la hora de redactar el convenio regulador.

 

¿Cuáles son las ventajas de la custodia compartida?

 

Por un lado, de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, el beneficio principal de la custodia compartida es que permite que los menores mantengan por igual el vínculo con ambos progenitores. Permitiendo tiempos de convivencia iguales o similares, da la posibilidad de establecer vínculos afectivos semejantes con ambos, lo que resulta especialmente beneficioso para el desarrollo de la personalidad del menor.

 

Por otro lado, desde el punto de vista de los padres, ambos progenitores disfrutan de los mismos derechos y comparten responsabilidades y deberes de forma igualitaria.

 

Custodia compartida y pensión de alimentos

 

Existe una creencia bastante extendida de que la pensión alimenticia a cargo de un progenitor y en favor de los hijos, solo se estipula cuando es el otro progenitor quien tiene la custodia. Es decir, que solo existe pensión de alimentos en caso de custodia monoparental y que es al progenitor a quien corresponde un régimen de visitas, quien debe hacer frente a dicha pensión. Pero esto no es cierto.

 

En los últimos tiempos, el Tribunal Supremo se ha preocupado por aclarar que la custodia compartida y la pensión de alimentos no son conceptos excluyentes, sino complementarios. En estos casos, podrá fijarse pensión alimenticia a cargo de uno de los progenitores, cuando exista una gran diferencia entre la capacidad económica de ambos progenitores y las circunstancias particulares del caso así lo aconsejen, para cubrir las necesidades de los hijos. Por ejemplo, en el caso de que los hijos tuvieran la posibilidad de cursar sus estudios en EE. UU. pero solo uno de los progenitores tuviera capacidad económica para afrontar ese gasto.

 

Custodia compartida y vivienda familiar

 

Generalmente, el uso de la vivienda familiar se atribuye a los hijos y, en consecuencia, al progenitor en cuya compañía queden. Por lo tanto, esta es una cuestión fácil de resolver en el caso de una custodia exclusiva pero no en el caso de una custodia compartida.

 

Si cada uno de los progenitores dispone de su propio domicilio, no habrá problemas para organizar la convivencia pero, de no ser así, ¿a quién corresponde el uso de la misma?

 

Como ya hemos mencionado, el sistema de “casa nido”, en el que los progenitores rotan en su uso, suele ser fuente de conflictos, por lo que no es una solución preferente.

 

Nuestro Derecho prioriza al llamado “interés más necesitado de protección”, que hace referencia a aquel miembro de la familia que, por sus circunstancias, tenga una mayor necesidad de hacer uso de este derecho, para cubrir sus necesidades. Tal atribución, habitualmente suele ser con carácter temporal, estableciendo un plazo en el que se prevé que el progenitor pueda mejorar sus circunstancias.

 

Por otro lado, existe el modelo de “custodia compartida coexistente”, donde progenitores e hijos siguen conviviendo todos juntos. Si bien, a priori no parece un sistema exento de conflictos, cada familia es distinta y hay casos en los que puede resultar un modelo satisfactorio.

 

¿Se puede pedir la custodia compartida después de años?

Ante un cambio de circunstancias sustancial y mantenido en el tiempo, se puede solicitar una modificación del modelo de custodia. Por tanto, sí, puede acordarse por ambos progenitores o puede solicitarse en vía contenciosa. Sin embargo, eso no significa que vaya a ser concedida.

 

En edades tempranas, cuando los hijos aún son pequeños, se entiende que es un buen momento para implementar un nuevo sistema porque resulta más fácil que se adapten a éste. Sin embargo, cuando los hijos llevan años adaptados a un modelo de custodia monoparental y han generado su vida, rutinas y hábitos alrededor del mismo, puede considerarse que la pérdida de esa estabilidad no es lo más favorable.

 

Como siempre, será una cuestión a valorar en cada caso concreto, atendiendo a todas las circunstancias, en función de lo que más convenga para proteger el interés superior del menor en cuestión. Contar con el asesoramiento de un  abogado especialista en Derecho de Familia será la mejor opción para valorar qué es lo más conveniente.

 

¿Qué pasa si es el hijo quién quiere un régimen de custodia compartida?

 

La voluntad del menor es siempre relevante, sin embargo, es a partir de los 12 años cuando nuestro ordenamiento jurídico entiende que, por norma general, estos tienen la madurez suficiente para comprender las consecuencias de las decisiones de trascendencia jurídica que les pueden afectar.

 

Esto no significa que no se atienda a la voluntad de los menores de 12 años, pero en ese caso habrá qué examinar qué nivel de madurez tiene el menor y si su deseo está suficientemente fundado. Se intenta evitar que su voluntad atienda a meros caprichos (por ejemplo, porque el progenitor no custodio es más permisivo o le concede más caprichos), priorizando siempre el sistema que verdaderamente sea mejor para su desarrollo.

 

Igualmente, que el hijo sea mayor de 12 años, tampoco asegura que se vaya a cumplir su voluntad. Lo decisivo es que la custodia compartida sea el modelo más favorable para ese hijo. Pero sí es cierto que a partir de la adolescencia, en general, la voluntad de los hijos acerca de con qué progenitor desean vivir suele respetarse.

 

¿Cómo se puede privar de la custodia compartida a un padre?

 

Para pasar de un modelo de custodia compartida a un régimen de custodia monoparental materna o paterna, habrá que probar primero la existencia de un cambio de circunstancias relevante y mantenido en el tiempo.

 

El mero cumplimiento de estos requisitos no es suficiente por sí mismo, ya que actualmente la custodia compartida es el modelo preferente para nuestros jueces y tribunales. Por tanto, siempre que sea posible y se considere beneficioso para el menor, será el modelo a adoptar, ya que le permite mantener iguales vínculos con ambos progenitores. En consecuencia, habrá que demostrar que, para el hijo en cuestión, una custodia compartida no es el mejor modelo de convivencia, pudiendo ser por causas muy diversas:

  • La irresponsabilidad de uno de los progenitores en el cumplimiento de sus deberes.
  • El empeoramiento del estado de salud de uno de los padres.
  • Que el propio menor, no desee seguir en custodia compartida y tenga edad suficiente para decidir.
  • Que el hijo sea un bebé lactante.

 

Ello sin perjuicio de que sean los propios progenitores quienes lleguen a un acuerdo para modificar el modelo de custodia, sin necesidad de acudir a la vía contenciosa.

 

Custodia compartida cuando uno de los progenitores tiene más hijos

 

Del mismo modo que nuestros tribunales dan prioridad a mantener lazos con ambos progenitores, también priorizan la unión y convivencia de los hermanos. Por tanto, si uno de los progenitores tiene otro hijo u otros hijos con su anterior o posterior pareja, éste será un argumento a tener en cuenta a la hora de valorar el sistema de custodia a establecer. 

 

Custodia compartida en casos de violencia de género

 

La existencia de procedimientos o condenas por delitos de violencia de género entre los progenitores, influye innegablemente en el modelo de custodia porque imposibilita la guarda y custodia compartida. El artículo 92.7 del Código Civil es claro en este sentido: “No procederá la guarda conjunta cuando uno de los progenitores esté incurso en procedimiento o existan indicios fundados de violencia de género.”

 

Sí el progenitor resultara absuelto o una vez finalizada la condena por violencia de género, sí sería posible adoptar este modelo de custodia.

 

Custodia compartida con perros y otras mascotas

 

Actualmente, en los convenios reguladores de mutuo acuerdo y en los procedimientos judiciales sobre separación, divorcio y custodia, además de regularse el modelo de custodia de los hijos, se regula el cuidado de los animales existentes en la familia, incluyendo con quién convivirán y quién hará frente a sus gastos, pudiendo fijarse un régimen de visitas, si no conviven con ambos progenitores.

 

Esta es una novedad reciente de nuestra legislación y, como curiosidad, actualmente, se están fijando custodias compartidas de animales, conjuntamente con los hijos. Especialmente en el caso de menores con discapacidad o necesidades especiales, ya que el vínculo con sus mascotas favorece la estabilidad, desarrollo, hábitos y rutinas de los menores.

 

Si te preocupa esta cuestión, te encuentras en una situación de crisis familiar o tienes dudas acerca de la guarda y custodia de tus hijos, no dudes en consultar con Susanna Antequera y su equipo de abogados de familia, especializados en custodia compartida. En Antequera de Jáuregui, cuentan con una amplia experiencia en casos de separación, divorcio y guarda y custodia, caracterizándose por su sensibilidad y empatía, priorizando siempre el bienestar del menor.

Este contenido ha sido redactado por el equipo de Antequera de Jáuregui – Abogados de Familia y supervisado y revisado por Susanna Antequera, abogada matrimonialista de alto prestigio. Especializada en derecho de familia finalista Top100 Mujeres Líderes de España 2022 y nominada a Premio Excelencia Práctica Jurídica 2020
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