Cuando un matrimonio con hijos decide divorciarse, surgen múltiples dudas legales, especialmente en lo referente a la hipoteca y el uso de la vivienda. La propiedad compartida y la deuda pendiente pueden generar conflictos si no se regulan adecuadamente. En estos casos, es fundamental conocer los derechos y obligaciones de cada parte para tomar decisiones informadas.
Este artículo aborda las principales cuestiones relacionadas con los divorcios con hipoteca, explicando cómo se reparten la vivienda y la deuda, quién debe asumir los pagos y qué sucede en caso de separación con hijos sin estar casados.
¿Cómo se reparte una casa con hipoteca en un divorcio?
El reparto de una vivienda con hipoteca dependerá del régimen económico del matrimonio.
- Régimen económico matrimonial: Define cómo se administran los bienes en el matrimonio y qué sucede con ellos en caso de separación. Es clave conocerlo para determinar la titularidad de la vivienda.
- Sociedad de gananciales: Si el régimen es de gananciales, la casa pertenece a ambos cónyuges a partes iguales, sin importar quién pagó más cuotas.
- Separación de bienes: Si la vivienda fue adquirida por uno solo de los cónyuges con carácter privativo, será de su exclusiva propiedad, aunque el otro haya contribuido a su pago.
En ambos casos, es posible llegar a acuerdos para decidir qué hacer con la vivienda.
¿Quién se quedará con la casa en caso de divorcio?
Si hay menores en común, la ley prioriza su bienestar. En la mayoría de los casos, el uso de la vivienda se otorga al progenitor con la custodia principal. Esto significa que, aunque la vivienda sea de ambos, sólo uno podrá residir en ella hasta que los hijos alcancen la mayoría de edad o se independicen.
En caso de custodia compartida, el uso de la vivienda puede ser asignado a uno de los progenitores por un tiempo determinado o venderse para liquidar la deuda.
¿Quién paga la hipoteca?
La obligación de pago de la hipoteca depende de la titularidad del préstamo. Si ambos cónyuges firmaron el crédito hipotecario, ambos siguen siendo responsables del pago, aunque uno de ellos ya no resida en la casa.
Existen varias soluciones:
- Venta de la vivienda y cancelación de la hipoteca.
- Extinción de condominio, mediante la cual un cónyuge adquiere la parte del otro y asume el pago total del préstamo.
- Pago compartido de la hipoteca, incluso si solo uno sigue viviendo en la casa.
Si una de las partes deja de pagar su parte de la deuda, el banco podrá reclamar el importe total al otro titular.
¿Y los gastos derivados del uso de la vivienda?
Los gastos del inmueble se dividen en dos categorías:
- Gastos derivados de la propiedad: El pago del IBI, la comunidad de propietarios y las reparaciones estructurales corresponden a los propietarios del inmueble, sin importar quién resida en él.
- Gastos de uso y mantenimiento: Facturas de agua, luz, gas y reparaciones menores suelen ser responsabilidad del cónyuge que reside en la vivienda.
¿Quién se queda con la vivienda en caso de separación o divorcio con hijos?
Cuando hay hijos, la atribución de la vivienda se rige por el principio del interés superior del menor. Esto significa que, generalmente, el progenitor custodio seguirá viviendo en la casa familiar, aunque la propiedad pertenezca a ambos.
Si la custodia es compartida, existen diferentes alternativas:
- Mantener la vivienda compartida por turnos, aunque esto suele ser complicado a largo plazo.
- Venta del inmueble y reparto del dinero obtenido.
- Extinción de condominio, con la compra de la parte del otro progenitor.
Opciones para repartir la vivienda y la deuda
En los divorcios con hipoteca, las partes pueden optar por diferentes soluciones:
- Vender la casa y liquidar la deuda. Si el precio de venta cubre la hipoteca, se cancela el préstamo y ambos ex cónyuges quedan libres de obligaciones.
- Extinción de condominio. Uno de los cónyuges compra la parte del otro, convirtiéndose en único propietario.
- Seguir copropietarios. Si no es posible vender ni liquidar, pueden seguir compartiendo la propiedad hasta que las circunstancias cambien.
- Dación en pago. Si el banco acepta, la vivienda se entrega a cambio de cancelar la deuda.
Cada opción tiene implicaciones legales y económicas, por lo que es recomendable consultar con un abogado para elegir la mejor alternativa.
Separación sin estar casados con hijos e hipoteca
Las parejas no casadas con hijos también enfrentan conflictos en caso de ruptura, especialmente si tienen una hipoteca conjunta. En estos casos, la ley protege a los menores de la misma manera que en un divorcio, asignando el uso de la vivienda al progenitor que tenga la custodia principal.
Sin embargo, la diferencia clave es que, al no existir un régimen económico matrimonial, la titularidad del inmueble se rige exclusivamente por lo que figure en la escritura de compra. Si ambos son propietarios al 50 %, deberán acordar el pago de la hipoteca y los gastos asociados.
Si no hay acuerdo, las opciones son similares a las de un matrimonio: vender la casa, extinguir el condominio o mantener la copropiedad hasta encontrar una solución viable.
En cualquier caso, la clave para evitar problemas en los divorcios con hipoteca es llegar a acuerdos justos y, si es necesario, acudir a mediación o asesoramiento legal especializado.

