En julio de 2019, La Vanguardia publicó un reportaje sobre uno de los conflictos más recurrentes en las familias con custodia compartida: el reparto de los hijos durante las vacaciones de verano. El artículo contó con la participación de Susanna Antequera, fundadora de Antequera de Jáuregui, como experta de referencia en Derecho de Familia.
El contexto era significativo: casi uno de cada tres divorcios en España acababa ya en custodia compartida, una modalidad que se había triplicado en la última década. En 2007 los jueces la concedían en apenas uno de cada diez casos; en 2019, ya representaba cerca del 30% de las sentencias, según datos del INE.
El verano, el momento de mayor conflictividad
Durante el curso escolar, la custodia compartida suele aplicarse con relativa fluidez: los horarios de los niños están pautados y ayudan a ambos progenitores a organizarse. El verano rompe esa rutina. Los niños no van al colegio, sus vacaciones no siempre coinciden con las de sus padres y las sentencias de custodia suelen establecer un reparto a partes iguales en ese periodo, lo que obliga a reorganizar por completo la dinámica familiar. Ese cambio de rutina es precisamente el detonante de muchos conflictos.
Susanna Antequera abordó en el reportaje las casuísticas más frecuentes: desde los desacuerdos sobre los destinos vacacionales hasta los incumplimientos del calendario acordado, pasando por las dificultades que surgen cuando uno de los progenitores vive en otra ciudad o comunidad autónoma. En todos los casos, el principio rector es el mismo: el interés del menor por encima de cualquier otro criterio.
Cuando las circunstancias han cambiado desde que se dictó la sentencia —un traslado de domicilio, un nuevo trabajo, o simplemente el paso del tiempo—, los progenitores pueden solicitar una modificación de medidas para adaptar el régimen vacacional a la nueva realidad familiar.
Fecha de publicación: 29 de julio de 2019
Fecha de actualización: 9 de julio de 2026

