“¿Papá, mamá, debo ir a hablar con el juez?”

19 de febrero de 2019

Existe mucha controversia generada en este aspecto: “Mi hijo tiene edad para hablar con el Juez y escoger la custodia. Tiene derecho a ser escuchado y oído”.

Efectivamente, la exploración judicial de los menores, mayores de 12 años, se recoge en el art.  92.2 y 6 del CC, 770.4º y 777.5º de la Ley de Enjuiciamiento Civil y en el artículo 9 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor, siendo además un derecho reconocido en muchos tratados internacionales. En definitiva, el derecho a ser oído.

Las declaraciones de los menores, se realizan en el despacho del juez, a puerta cerrada sin presencia de nadie más que el propio juzgador y el fiscal. No suele transcurrir más de 15 minutos. No obstante, os invito a reflexionar la necesidad que un menor “pase” por ese trance.

Particularmente, en muy pocas ocasiones y salvo casos extremos que el menor con edad y madurez suficiente, con la aprobación del padre o la madre, solicito la exploración o declaración del mismo ante el Juez. Pero en absoluto soy partidaria de ello como férrea defensora de su bienestar.

Si analizamos el interés superior del menor, tantas veces proclamado por numerosa jurisprudencia, quizá colisiona claramente ambos derechos: el derecho de ser oído y escuchado con el derecho a su bienestar e interés superior. Bien, sabemos que el derecho tiene su base en la filosofía, por tanto, no es una ciencia exacta y todo es interpretable pero…  ¿Es su interés superior implicarse en un proceso y generarle, lo que muchos psicólogos determinan el “conflicto de lealtades”?. ¿Qué reacción tendría el padre o la madre si el menor no cuentan al juez lo que ellos quieren oír?. ¿Debemos judicializar a los menores?. Rotundamente NO.

Ante la controversia generada entre los progenitores sobre la determinación de la custodia respecto a sus hijos, existen otros mecanismos que deben ser activados: el servicio de Mediación y/o los gabinetes psicosociales adheridos a los juzgados.  La Mediación va destinado fomentar y aprender a dialogar, a generar comunicación entre las partes con el único ánimo de fomentar equilibrio argumental entre ellos y si este servicio tampoco fructifica, se activan los gabinetes psicosociales (SATAF o EATAF), formados por psicólogos lejos de cualquier interés más que analizar las capacidades parentales de los progenitores así como explorar a los menores y transcribir sus sensaciones, inquietudes y necesidades.

No obstante, reitero, en ocasiones que no se cuestione interferencias parentales a los menores, no resulta necesario que éstos pasen por trances de este tipo.

El hecho de ser analizados, explorados y/o utilizados por sus progenitores, os aseguro no es el mecanismo para garantizarles lo que necesitan: crecer sanos y libres de conflictos.

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